Capítulo IX

Capítulo IX
De la vergüenza
Concluye con el cuarto libro Aristóteles tratando de la vergüenza; disputa si es
virtud o no, y declara ser perturbación de ánimo, que procede de algún hecho o dicho
no honesto, y qué edad es propria de la vergüenza y por qué.
De la vergüenza no habemos de tratar como de cosa que es alguna especie de
virtud, porque más parece perturbación o alteración que hábito, pues la difinen ser
temor de alguna afrenta, y se termina casi de la misma manera que el temor de las
terribles cosas. Porque se paran colorados los que de vergüenza se corren, y los que
temen la muerte se paran amarillos. Lo uno, pues, y lo otro parece cosa corporal, lo cual, más parece cosa de alteración que no de hábito o costumbre. Esta alteración
o afecto no cuadra bien a toda edad, sino a la juventud y edad tierna. Porque los de
edad semejante parece que han de ser vergonzosos, porque como se dejan regir por
sus afectos, hierran muchas cosas, y la vergüenza esles como un freno. Y entre los
mancebos alabamos a los que son vergonzosos, pero al viejo nadie lo alaba como
a hombre vergonzoso, porque se pretende que no ha de hacer cosa de las por que
suelen los hombres avergonzarse, pues la vergüenza no cuadra al hombre de bien,
pues es efecto de cosas ruines, las cuales el bueno no las hace. Y importa poco decir
que hay cosas realmente vergonzosas o que consiste en opiniones de la gentes,
porque ni se han de hacer las unas ni las otras; de manera que nunca el bueno ha de
correrse. Porque de hombre ruin es hacer cosa alguna tal, que sea afrentosa, y vivir
de tal suerte, que si tal cosa como aquella hiciere, se corra y avergüence, y pensar
que por ello es hombre de bien no cuadra lo uno con lo otro. Porque la vergüenza
y corrimiento consiste en las cosas voluntarias, y ningún bueno de su voluntad
hará cosas ruines. Sea, pues, la vergüenza buena por presuposición desta manera,
que el bueno tal cosa hiciere, se correrá dello. Lo cual no es así en las virtudes.
Pero si la desvergüenza es del todo cosa mala y el no correrse de hacer cosas ruin
es y afrentosas, no por eso correrse dello el que las hace será bueno. Tampoco es
virtud la continencia, sino mezcla de cosas de virtud. Pero della trataremos en lo de
adelante, y agora vengamos a tratar de la justicia.
Fin del cuarto libro