Capítulo III
De la justicia que consiste en los repartimientos
Ya que nos ha desengañado Aristóteles que aquí no se trata de la perfeta justicia,
que procede de la concordia de todas las virtudes, sino de la que es especie de virtud
y consiste en el guardar de la igualdad, y ha dicho que tiene dos especies: la una,
que toca a lo público, y consiste en el repartir de las honras y intereses comunes,
y la otra en los particulares contratos, que de necesidad se han de ofrecer entre las
gentes, trata en el capítulo presente de los repartimientos de las honras y intereses.
Y como no hay sólo un género de república, sino muchos (como en los libros de
República veremos), da la regla que se ha de guardar conforme a ellos, y dice que
cuanto más uno tenga de aquello que en la tal república es preciado, tanto más es
merecedor de las honras y cargos públicos. Y así, en la aristocracia, que quiere decir
república donde los mejores en virtud y bondad rigen, la cual sola en realidad de
verdad es república, ora se rija por uno sólo, como el reino, ora por muchos, porque
allí sola la virtud es tenida en precio, cuanto uno es mejor en vida y costumbres,
tanto es habido por más digno de los cargos y honras públicas. Pero en las no tan
bien regidas, como son donde se tiene mucha cuenta con el censo y hacienda de
cada uno, según que uno tiene y puede así es honrado. Lo cual es la total causa del mal de nuestra vida, porque si no al que el temor de Dios le refrena, todos los
demás procuran, por ser más tenidos, acrecentar sus casas por cualquiera vía. Y
esto lloraba sabiamente Horacio en la república de Roma: que eran los hombres
admitidos a los cargos y honras por el censo y hacienda que tenían. Y decía que
eran más cuerdos los mochachos en sus juegos, pues hacían ley, que el que más
diestro fuese en el juego, aquél fuese el rey.
Pero por cuanto el injusto es desigual, y lo injusto desigual, cosa clara es que
lo desigual terná su medio, el cual es lo igual. Porque en todo hecho donde haya
más y menos, ha de haber, de necesidad, igual. Y, pues, si lo injusto es desigual,
lo justo será igual; lo cual, sin más dar razones, lo tienen todos por verdad. Y,
pues, lo igual es medio, seguirse ha que lo justo es una cierta especie de medio.
Cualquier medio, pues, de necesidad ha de consistir, a lo menos, entre dos. Por lo
cual necesariamente se colige que lo justo es medio y igual a algunos, en respecto
de algo; y en cuanto es medio eslo de algunos, que es de lo más y de lo menos. Y en
cuanto medio es de dos, y en cuanto justo a algunos justo. De manera que lo justo
ha de consistir de necesidad en cuatro cosas, a lo menos. Porque a los que les es
justo son dos y las cosas en que es justo asimismo son dos. Y la misma medianía es
para los dos, y en las dos cosas. Porque de la misma manera que sean las dos cosas
en qué, sean también las dos personas a quién. Porque si así no fuese, ya los que son
iguales no ternían cosas iguales. Pues de aquí nacen las bregas y contiendas, cuando
los que son iguales no tienen iguales cosas, o cuando los que no lo son las tienen
y gozan. Véese esto a la clara por lo que de la dignidad procede. Porque todos a
una voz confiesan que lo justo en los repartimientos se ha de repartir conforme a la
dignidad de cada uno; pero en qué consista esta dignidad, no conforman todos en
un parecer, sino que en el pueblo que por gobierno de toda la comunidad se rige,
pretenden que consiste en la libertad; donde pocos y poderosos gobiernan, juzgan
que consiste en las riquezas, y otros en la nobleza del linaje; mas donde los buenos
gobiernan, júzgase que consiste en la virtud. De manera que lo justo es cosa que
consiste en proporción; porque el tener proporción no es lo proprio del número de
uno, sino de todo número en general, porque la proporción es igualdad de cuenta, y
consiste a lo menos entre cuatro, y la proporción dividida, cosa clara es que consiste
en cuatro; pero también la continua, porque usará dos veces de uno, y lo dirá dos
veces desta manera: como sea la proporción de a con la de b, sea la de b con la
de c. De manera que la b dos veces se nombra, y así tomada la proporción de b
dos veces, serán cuatro las cosas que tienen proporción. Lo justo, pues, consiste
a lo menos en cuatro cosas, y es la misma cuenta, porque así las personas a quien
es justo, como las cosas que lo son, están distinctas. Será, pues, desta manera la
proporción: que, como sea este término a con este término b, así se ha de haber este
término c con este término d. Y, al contrario, como sea la a con la c, se ha de haber
la b con la d. Y de la misma manera el un todo con el otro que el repartimiento ajunta. Y si desta manera se conciertan, justamente los ajunta. La confederación,
pues, del término a con el de c, y la del de b con el de d, es lo justo en la repartición,
y lo justo es el medio; quiero decir de lo que no admite proporción, porque lo que
proporción tiene, es el medio, y lo justo es medio que consiste en proporción. A
esta proporción llámanla los matemáticos proporción geométrica, porque en la
geometría es así, que como sea el todo con el todo, se ha de haber lo uno con lo
otro. Y tal proporción como ésta no es proporción continua, porque no es un mismo
término el que se compara y el con quien se compara. Es, pues, esta manera de
justo, cosa que consiste en proporción, y esta manera de injusto, cosa que no tiene
proporción. Uno, pues, dello es lo más, y otro lo menos, lo cual en las mismas obras
se vee claro, porque el que hace agravio, tiene más del bien de lo que merece, y el
que lo recibe menos. Y en lo malo es al revés, porque el menor mal, comparado
con el mayor, tiénese en cuenta de bien, pues el menor mal es más de escoger que
no el mayor, y todo lo que es de escoger es bien, y lo más digno de escoger, mayor
bien. Desta manera, pues, es la una especie de lo justo.










